jueves, 17 de octubre de 2019

Un Museo ideal para niños en Madrid (IV): La estación histórica de metro de Chamberí (Andén 0)


Tras abordar en otro post un par de museos ideales para visitar con niños y dedicados a los medios de transporte, no podía dejar pasar la ocasión de invitaros a visitar un museo diferente y muy ameno sobre uno de los medios de transporte más importantes de la actualidad: el metro. Máxime cuando un día como hoy hace 100 años (17 de octubre de 1919) se inauguró la primera línea del metro de Madrid.

¿Os animáis a retroceder en el tiempo hasta los orígenes del metro de Madrid?


En Madrid existe una estación fantasma. En la plaza de Chamberí, entre las actuales estaciones de metro de Iglesia y Bilbao (línea 1), se encuentra la antigua estación de Chamberí, cerrada en el año 1966 por motivos técnicos y que en la actualidad se ha convertido en un didáctico museo con el que poder acercarnos a la historia del primer metro de Madrid.

Para acceder a esta estación debemos bajar unas escaleras de caracol (también hay un ascensor) que nos llevarán al pasillo original de la entrada a la estación. La entrada original de esta estación se encuentra a nuestra izquierda y conserva las puertas originales de madera.


Si las atravesamos descubriremos una pequeña sala en la que se proyecta, en bucle, una película sobre el metro de Madrid. Yo os aconsejo realizar primero este audiovisual y, de paso, esperar a que comience alguna de las visitas guiadas que se realizan cada 60 minutos. De esta forma nos prepararemos para entender mucho mejor este museo.

Entrada a la antigua estación de Chamberí

Por ejemplo, podremos descubrir que la primera Línea de Metro inaugurada en Madrid, en el año 1919, contaba con ocho estaciones: Cuatro Caminos, Ríos Rosas,  Martínez Campos (Iglesia), Chamberí, Bilbao, Tribunal, Gran Vía y Sol. Y el recorrido se hacía en unos diez minutos. El entusiasmo con el que se acogió esta modernidad y los precios económicos de los billetes (15 céntimos de peseta) hicieron que en el primer año lo utilizaran 14 millones de personas.

O que la construcción de la ingente infraestructura proyectada por los ingenieros Miguel Otamendi, Carlos Mendoza y Antonio González Echarte tuvo problemas de financiación. En aquella época, pocos españoles veían con buenos ojos eso de introducirse bajo tierra y montarse en una especie de tranvía subterráneo. El único banco que financió el proyecto fue el Banco de Vizcaya, pero sus cuatro millones eran insuficientes. Sería gracias a la intervención del rey Alfonso XIII, con la aportación de 1 millón de pesetas de su fortuna personal y su imán para atraer a otros inversores que se pudieron comenzar las obras en julio de 1917. Por ello, cuando el 17 de octubre de 1919 se inauguró la primera línea el metro se denominaba Compañía Metropolitana Alfonso XIII (luego, durante la Guerra Civil, se eliminaría el recuerdo del rey en el nombre).

La visita guiada comenzará en la entrada al suburbano. Aquí podremos ver paneles con precios, los cuales al principio dependían del número de estaciones recorridas. Más tarde se realizaría el billete de ida y vuelta o se cambiaría el método de validación del billete. Originalmente era mediante un sello, pero la picaresca española, utilizando celo en los billetes, hizo que se tuviera que cambiar por la perforadora de billetes a los pocos años. Como curiosidad indicar que los billetes se fabricaban en el momento por las taquilleras y que luego eran revisados por otros vigilantes.







En las taquillas trabajaban señoritas solteras o viudas, mientras que los trabajos técnicos (conductores, jefes estación…) eran cosas de hombres. Comenzaban a trabajar a los 13 años y eran uno de los principales atractivos del metro, pues muchos hombres de la época tomaban el metro sólo para verlas a ellas. Hasta el año 1978, cuando las trabajadoras demandaron a la compañía por discriminación laboral, no veremos a una mujer casada trabajando en el metro, pues anteriormente si contraían matrimonio eran inmediatamente finiquitadas.

Entrada a la antigua estación de Chamberí

Toda la estación está realizada con azulejo blanco por motivos prácticos. Era un material ignífugo, barato de conservar y sustituir. Y los suelos, originales, están en un estado de conservación excelente para llevar 100 años de vida.

Para bajar al andén sólo tenemos que seguir las indicaciones, muy similares a las actuales aunque con una impronta antigua muy vintage.

Indicaciones de la antigua estación de Chamberí

En el andén vamos a tener varios puntos de interés que no debemos dejar de observar con detenimiento. El más importante es el dedicado a los anuncios publicitarios, una forma de financiación que aún se sigue explotando.

El lugar más caro de todo el andén era el comienzo y el final del mismo, pues ahí se dirigían las miradas de los viajeros para ver si llegaba el metro. Por tanto, la empresa Gal, con su monograma de la famosa vaselina (hoy tiene una caja rosa), era la que más invirtió en esta estación.

El lugar que ocupaba el anuncio de Gal era el más caro de toda la estación

El resto de anuncios estaban diseminados por la pared del andén y estaban realizados enteramente en azulejo. Sin duda, esos anuncios estaban realizados para ser duraderos, pues la mentalidad actual del usar y tirar no existía hacía un siglo. Entre los más destacados están el de cafés la Estrella, el de relojes Longines (sin duda, el más bello artísticamente) o el de las bombillas Philips. Este último está bastante deteriorado aunque aún se puede ver que anunciaba bombillas de ½ vatio. Por tanto, la escasa iluminación que tenemos hoy en día en la estación aún debe ser mayor que la que existía entonces.

Anuncios en azulejo de la estación de Chamberí

Los anuncios estaban enmarcados en unos azulejos de color verde con dibujos que fueron fabricados en Sevilla. Este elemento decorativo se colocó también en las bocas de los túneles, con el objeto de hacerlas visibles fácilmente y evitar posibles caídas a las vías.

Todos los materiales utilizados en la fabricación del metro eran de origen español. Algo lógico, pues el resto de potencias europeas estaban luchando en la Primera Guerra Mundial. De ahí que el anuncio de Cementos Portland (compañía que existe aún hoy en día) añadiera la palabra ibérica. Llamar a la compañía requería sólo la memorización de cuatro números para indicárselo a la operadora.

Un notable avance que tuvo el metro de Madrid y que, posteriormente, fue exportado al resto del mundo, estuvo en la energía con la que se movían los vagones. Hasta aquel entonces los metros de otras capitales se movían con energía de vapor, algo que producía mucho ruido y contaminación. Pero los ingenieros españoles decidieron que el metro madrileño utilizara energía eléctrica. Pusieron la catenaria en la zona superior del andén, por miedo a que aguas subterráneas se filtraran, algo que finalmente se impondría en el resto de metros europeos.

Andenes de la estación histórica de metro de Chamberí

Durante las explicaciones veremos pasar varios trenes modernos por este andén. Tal vez nunca se fijaran que la dirección de los trenes es diferente al de otras ciudades españolas. En Madrid los trenes circulan por la vía izquierda y ello se debe a que en el modelo original los ingenieros se basaron en el metro de Londres. Esto ocurre en todas las estaciones realizadas antes de 1930, momento en el cual se determinó por ley que se debía circular por la vía derecha.

Esta estación dejó de operar en el año 1966. Ello se debió a que las estaciones debían hacerse más largas debido a la mayor longitud de los trenes y la estación de Chamberí, al estar en curva y tan próxima a Bilbao e Iglesia, no permitía modernizarla. Por tanto, se decidió cerrar y que los trenes pasaran por aquí sin detenerse, tal como lo hacen actualmente.

Ahora bien, la vida de la estación no se extinguió con el cierre. En la época de la movida madrileña, muchos eran los que llegaban hasta aquí, arriesgando sus vidas, para colocarse en la oscuridad de este lugar semiabandonado. Debían acceder desde las vías de las estaciones próximas y esperar hasta el final del último tren o jugársela entre la frecuencia de dos trenes. Muchos murieron en el intento y otros no se atrevían a salir cuando la circulación comenzaba al día siguiente a las 6 de la mañana. Por ello, al pasar por esta estación y ver esos rostros demacrados en el andén abandonado surgieron las historias de fantasmas alrededor de esta estación abandonada.

Cuando hayamos recorrido el andén fijándonos en todos los anuncios y sus detalles tocará salir a la superficie de nuevo. Resultará sencillo seguir las indicaciones de salida y salir por los tornos, en donde antaño existían unas papeleras donde tirar el billete usado.

Salida de la estación de Chamberí

En definitiva, una visita muy interesante para conocer los orígenes del metro de Madrid y que a los niños les encantará (aunque no tengan la ocasión de montarse en ningún vagón antiguo).

Información práctica para la visita

Dirección: Plaza Chamberí, s/n, Madrid.

Entrada gratuita hasta completar aforo (57 personas).

Horarios:

·        Jueves de 10:00 a 13:00 horas.

·        Viernes de 11:00 a 19:00 horas.

·        Sábados y domingos de 11:00 a 15:00 horas.

·        Festivos, solo los que coinciden con los días de apertura y en horario del día semanal correspondiente.

·        Los días de Navidad y Año Nuevo cerrado al público.



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