martes, 28 de febrero de 2017

No existe en España una réplica a escala real de una típica casa romana.


¿A quién no le gustaría poder entrar y visitar una vivienda de la antigua época romana? Y no me refiero a unos restos arqueológicos, sino a una reconstrucción real de una villa romana.

Estamos acostumbrados a visitar ruinas de las mismas, en donde lo único que queda son los cimientos de los muros y algún que otro mosaico o pintura mural desvaída.  Pero, por suerte, en España existe un lugar en donde, además de un magnífico yacimiento, vamos a poder experimentar la sensación de recorrer las estancias de una típica vivienda romana antigua. ¿Os animáis a descubrirla?


Almenara de Adaja es una pequeña población vallisoletana situada a unos 140 Km. de Madrid. Su nombre nos remite a la presencia musulmana, pues proviene de la unión de dos palabras árabes: Al y Menara. Su significado hace referencia a la hoguera que se encendía en las torres de vigilancia para avisar de un peligro, por ejemplo, a la cercana Coca (a unos 15 Km.).

Pero nosotros vamos a remontarnos algo más atrás en el tiempo, a la época romana, pues entre los siglos III y IV algún rico terrateniente romano edificó una esplendorosa villa que, pasados varios siglos de olvido, volvió a aparecer en 1942.

En el lugar que antaño ocupaba esta villa hoy se levanta un moderno centro de interpretación en donde podremos conocer todos los aspectos relativos a este tipo de construcciones.

El Museo de las Villas Romanas es único en su tipo, pues aúna cuatro espacios diferentes que hacen de la visita al yacimiento una experiencia gratificante y enriquecedora.

Lo primero que vamos a encontrar al aparcar nuestro coche será el edifico del Museo. Resulta una introducción verdaderamente interesante, pues además de observar las piezas de la excavación veremos un vídeo introductorio (unos 10 minutos) que nos hará volar la imaginación sobre lo que allí había construido y tener una perspectiva amplia de la conquista romana y sus consecuencias.

Maqueta de la Villa romana de Almenara-Puras


Este museo se divide en diferentes secciones y nos mostrará, mediante paneles explicativos, los distintos tipos de villas existentes en época romana, la actividad económica que realizaban así como diversos aspectos relacionados con ellas, como su relación con la naturaleza circundante o el impacto de la religión. Por último, conoceremos el ocaso de este tipo de construcciones, un cierre necesario en la explicación global. 

El museo es un magnífico lugar para comprender como surgieron este tipo de villas y como evolucionaron en el tiempo, así como para descubrir aspectos curiosos de la vida cotidiana de los romanos. Me gustó mucho la maqueta, de grandes dimensiones, de la villa del yacimiento (lo cual te ayuda luego a la hora de interpretar las ruinas) y la sección de la vida cotidiana, llena de datos curiosos. En especial destaco el panel en donde muestran varias recetas romanas. Nosotros hicimos la de huevos con miel y ¡está deliciosa!

Una vez asimilado todo el conocimiento histórico relativo a las villas romanas pasamos a visitar el yacimiento arqueológico de la Villa romana. A través de una pasarela metálica, en un entorno techado, podremos admirar los restos de esta magnífica casa señorial de más de 2.500 m2. Como todas las grandes villas, se trata de una edificación en donde las habitaciones se articulan en torno a patios porticados.

Sin lugar a dudas, lo más interesante es admirar los restos de pintura mural y los mosaicos que aún se conservan. Estos últimos ocupan un total de 400 m2 y se encuentran en un estado de conservación bastante óptimo. En esta villa encontrarás mosaicos de muy distintas calidades, predominando, como es habitual, la temática geométrica (círculos, cruz gamada…). También encontraremos figuras de animales, como peces, o la flor de lis. Especialmente a destacar son el mosaico del triclinio principal, con una gran crátera que invitaba a comer, y el del salón de la familia, que contiene el famoso mosaico de Pegaso.

Mosaico de Pegaso (Villa romana de Almenara-Puras)


En el mosaico de Pegaso veremos representada la historia de Pegaso y la fuente Hipocrene. Cuenta la mitología que un día el dios Poseidón envió a Pegaso al monte Helicón. Su misión consistía en solucionar el crecimiento desmesurado del monte, quién se había comenzado a hinchar de complacencia al escuchar los cánticos de las Piérides y las Musas. Pegaso dio una coz en el suelo e hizo brotar un manantial de agua, lo que logró deshinchar el monte poco a poco. Como curiosidad indicar que, en este mosaico, el caballo Pegaso no tiene alas. La razón se debe a la vanidad del dueño, que quiso honrar a su caballo preferido haciendo que le retrataran en el mosaico como Pegaso.

Otros lugares importantes en el recorrido arqueológico de la villa son la zona de las termas, lo que nos da una idea de la importancia del dueño, y la recreación, en la zona norte, de unos obreros trabajando en la configuración de un mosaico.

El lugar más original de este yacimiento es la reconstrucción de una casa romana, la cual podremos visitar junto con un guía (duración unos 30 minutos). No se trata de la reconstrucción a tamaño natural de la villa que estamos visitando, sino de otra de un tamaño bastante menor (y que sería más habitual).

Lo interesante de este espacio expositivo, además de la información que nos ofrece el guía sobre la vida diaria romana, es poder observar la decoración y el mobiliario que tenía una casa romana, pues todo el espacio se ha recreado teniendo en cuenta la información obtenida en las fuentes literarias como en los restos arqueológicos. A los niños les encantará descubrir dónde comían los dueños, cómo se entretenían en su tiempo de ocio o la diferencia existente con los trabajadores de la villa. 

Recreación de un triclinium en la Villa romana de Almenara-Puras


Entre las cosas curiosas que os contarán está la de que los ricos comían con las manos, pues los esclavos les servían la comida ya partida en trozos; que la zona de los esclavos carecía de cualquier decoración o comodidad; o que las cocinas se situaban en el exterior para evitar incendios. 

Como único pero indicar que esta reconstrucción carece de mosaicos, lo que en mi opinión desmerece un poco, así como de el atrium (típico patio cubierto con abertura central que recogía el agua en el impluvium). Por lo demás resulta ser un lugar ideal para aprender cosas sobre la cultura romana. Además, el primer fin de semana de mayo, conmemorando su aniversario, se organizan talleres para niños donde aprenden cerámica, caligrafía o a realizar mosaicos romanos.

Por último, y enfocado al público infantil, existe un Parque infantil tematizado, con diversos columpios y espacios que reproducen lugares típicamente romanos. Destacar el acueducto, donde foguear a los más pequeños entre sus arcos o la zona del templo en ruinas, donde poder columpiarlos. Una foto subidos en la cuadriga romana o junto al supertobogán es imprescindible.

Parque infantil tematizado en la Villa romana de Almenara-Puras


Para terminar, la información práctica:

DÓNDE: Carretera N-601 Valladolid-Adanero, Km. 137.

HORARIOS:
         De Abril a Septiembre, de martes a domingos de 10:30 a 14:00 y de 16:30 a 20:00 h.
         De Octubre a Marzo, de martes a domingos de 10:30 a 14:00 y de 16:30 a 18:00 h.
         Cerrado: Lunes (excepto festivos), 24, 25 y 31 de diciembre y el mes de enero.

TARIFAS: General 4,50€ (posibilidad de tarifas conjuntas con el palacio caballero de Olmedo y/o el Parque temático del Mudejar, ambos en Olmedo).





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