martes, 20 de septiembre de 2016

Mis 5 visitas imprescindibles en Estambul



Hoy os voy a comentar los principales atractivos turísticos de una de las ciudades que mejor sabor de boca me dejaron tras visitarla. Estambul, la puerta de Europa a Asia (o viceversa) es una ciudad sorprendente, que aún mantiene viva la mezcla entre la modernidad y la tradición, entre el laicismo y la religiosidad musulmana. Una ciudad con un carácter propio y atractivo que siempre recomiendo.

¿Os animáis a descubrirla?


En esta ocasión debo reconocer que me ha costado enormemente reducir a cinco los principales destinos de Estambul. Son tantos y tan variados los atractivos de esta ciudad que resulta casi imposible elegir entre ellos. Seguro que a vosotros os pasará lo mismo cuando empecéis a investigar toda la oferta cultural de esta sorprendente ciudad.

1. Las mezquitas.

Si Roma tiene iglesias, Estambul tiene mezquitas. Y si en Roma podéis encontrar iglesias, basílicas y catedrales de todos los tipos en Estambul no van a la zaga. Allí podréis visitar mezquitas turísticas y propias de la población local; austeras y recargadas decorativamente; recoletas y grandiosas…

En este artículo podéis encontrar un monográfico sobre las principales mezquitas de Estambul. Según vuestros intereses personales podréis elegir cuales visitar, aunque yo os recomiendo entrar en la mayor parte de ellas, pues cada una tiene su particularidad que la hace distinta a las demás.

A la hora de entrar en las mezquitas os recomiendo llevar una bolsa de plástico para guardar vuestro calzado (deberéis quitároslo para entrar) y, en caso de las mujeres, un pañuelo que les cubra la cabeza así como ropa decorosa (nada de faldas o tirantes).

Y aunque ver su exterior por el día, escuchando las diferentes llamadas a la oración, es algo imprescindible, no menos recomendable es pasear por la noche y verlas iluminadas. Un espectáculo difícil de olvidar. Os lo aseguro. Por ejemplo, para ver la mezquita azul iluminada desde un lugar incomparable os aconsejo tomaros un té de manzana en un recoleto bar situado en la planta superior a una tienda de telas y alfombras, en la calle Divan Yolu. ¡Las vistas desde su terraza son espectaculares!

Vista nocturna de la Mezquita Azul de Estambul


2. El Palacio Topkapi.

Muchas personas la conocen como la Alhambra de Estambul y, en cierto modo, es comparable. Se trata de uno de los palacios más bellos de la ciudad, donde la esencia de los sultanes aún permanece presente.

Fue levantado por Mehmed II tras la conquista turca de la ciudad y se mantuvo en uso, como residencia del sultán, hasta 1856, momento en el que el Sultán Abdulmecid trasladó su residencia al Palacio Dolmabahçe (también visitable y muy recomendable, con cambio de guardia como espectáculo anexo).

La visita al palacio os puede llevar un par de horas fácilmente, pues se trata de un conglomerado de patios y edificios. Las vistas desde las numerosas terrazas y los objetos que guarda en su Tesoro (destacable el puñal topkapi, el más caro del mundo) son, junto al harén, las partes más interesantes de la visita.



3. El Museo Arqueológico de Estambul.

Anexo al palacio anterior se encuentra uno de los museos más importantes de su género. Muchas personas visitan el palacio y, al levarles mucho tiempo recorrerlo, deciden obviar este museo. ¡Craso error!

En el museo arqueológico de Estambul vais a descubrir una colección de arte oriental a la altura de los mejores museos europeos. Sin duda, en mi opinión, la parte que aborda las culturas sumeria, acadia, babilónica y egipcia es la mejor.

Además de lo anterior tenéis piezas únicas, como el famoso Sarcófago de Alejandro (sólo por admirarlo merece la pena pagar la entrada), parte del tesoro de Troya descubierto por Schliemann o la tablilla donde se recoge el famoso Tratado de Qadesh. También destacar la gran colección de cerámicas y joyas de los sultanes, situada en el Pabellón Çinilli, donde  sobresale  el Mihrab Karaman, mihrab azul recubierto con azulejos.

El famoso Sarcófago de Alejandro


4. La Iglesia de San Salvador en Chora (KariyeMüzesi).

Se trata de una pequeña iglesia bizantina situada en las afueras de la ciudad, como su nombre indica, (Chora significa “fuera de ciudad”), más allá de la muralla de Constantino. Os recomiendo acercaros en taxi si no tenéis mucho tiempo, aunque el camino se puede hacer también en transporte público e, incluso, andando.

Su atractivo radica en poseer la mayor y mejor conservada colección de mosaicos y frescos bizantinos de todo el mundo. Gracias a que fueron cubiertos por yeso al transformarse en mezquita, hoy podemos disfrutar de esta magnífica joya del arte bizantino.

La decoración es un compendio religioso, donde el tema principal es la encarnación de Dios como hombre y la salvación que trae consigo. Os recomiendo haceros con alguna guía antes de entrar para poder contextualizar las imágenes que vais a ver. A modo de resumen os indicaré que en el nártex exterior aparecen escenas de la vida de Jesús, mientras que en el nártex interior serán de la vida de la Virgen. Seguro que descubrís por vosotros mismos escenas tan clásicas como el nacimiento de Jesús, las bodas de Cana, los tres adivinos de Oriente ante Herodes...  La muerte de María (en la Naos), el ábside del paraclesion (con el fresco de la Anastasis) o el mosaico del Cristo Pantocrátor (cúpula sur del esonártex) fueron los que más me impresionaron. 

Fresco de la Anastasis en San Salvador de Chora


5. Miradores y cruceros.

Estambul posee numerosos miradores desde donde contemplar la ciudad de una forma indescriptible. Tal vez, el más famoso, sea la Torre de Gálata, en el distrito de Beyoğlu. Para llegar a ella podéis montaros en un curioso e histórico funicular que os subirá la empinada pendiente. Las vistas del Skyline de Estambul, desde ella, son impresionantes. Aunque si preferís invertir el dinero de la entrada en tomar un té en la terraza del anexo Hotel Anemon obtendréis el mismo resultado.

Otro lugar interesante para ver Estambul desde lo alto de una colina es acercarse al famoso Café Pierre Loti. Os recomiendo hacerlo tras visitar la maravillosa mezquita de Eyüp, un centro de peregrinación musulmán. Podéis coger un teleférico para subir a la colina y, luego, bajar agradablemente a través de un camposanto que ocupa una gran parte de la colina. Para los observadores comentar que existen tumbas donde los moradores parece que vivieron siglos. Nada más lejos de la realidad. El truco estriba en el diferente cómputo (musulmán/occidental) de las fechas de nacimiento y defunción. Sentarse en una mesa de la terraza del café y tomarse un té admirando el Cuerno de Oro es uno de los momentos que nadie debería perderse.

Vistas de Estambul desde la terraza del Café de Pierre Loti


Por último, no quiero terminar sin recomendar montarse en un barco y realizar alguna de las muchas travesías que podéis hacer en Estambul. Se trata de otra experiencia que no debería faltar en todo viaje a esta ciudad.

Existen diferentes cruceros por el Bósforo, desde los largos de tres horas que os llevan hasta el Mar Negro (destino a BogazIskelesi) hasta los cortos de la mitad de tiempo.

Yo elegí este último. Los barcos salen del puerto de Eminonu y realizan un recorrido por las dos orillas de la ciudad, hasta llegar al segundo puente que une Europa y Asia, llamado Fatih Sultan Mehmet. Apenas os costará 10 libras en la empresa Turyol. Os aconsejo colocaros en el lado izquierdo del barco, según miras hacia adelante, pues de esta forma no te perderás ninguna de sus vistas. Primero recorre la orilla europea, donde podrás apreciar el Palacio Dolmabache y la fotogénica mezquita Ortakoy. Igualmente observaréis las construcciones para tomar Constantinopla y numerosos palacetes que miran al mar en ambas orillas. Sin duda una de las mejores excursiones que podréis hacer, pues las vistas obtenidas son maravillosas.

Vista de la mezquita Ortakoy desde el barco


Otra opción muy recomendable es atravesar el Bósforo y acercarse al lado asiático de la ciudad para ver uno de los mejores atardeceres que existen. Debéis coger el ferry desde Eminonu con dirección a Uskudar (los tickets se sacan en máquinas y vales unas dos libras). Os recomiendo situaros en la parte trasera del barco (Popa) para poder admirar las preciosas vistas de la ciudad mientras el anaranjado sol va bañando con su cálida luz la ciudad. Luego, cuando lleguéis a vuestro destino (unos 20 minutos), os recomiendo caminar unos diez minutos hacia la derecha del puerto, junto a la orilla. Llegaréis a las famosas alfombras de Uskudar, el lugar ideal para ver el atardecer en Estambul. La imagen la recordaréis el resto de vuestras vidas.

Atardecer en Estambul desde Uskudar


Espero que mis cinco rincones preferidos de Estambul os animaran a realizar el viaje a esta preciosa ciudad. En caso que os parezca poco os remito a la siguiente página, donde podréis descubrir todos los encantos de esta gran ciudad: http://www.estambul.es/


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