domingo, 3 de julio de 2016

No existen lentes específicas para conducir (I)


Muchas personas equiparan el mundo de la óptica al del comercio. Olvidan la parte sanitaria y técnica de nuestra profesión y nos observan como meros despachadores de gafas o lentillas.

Y mucha culpa de lo anterior la tenemos muchos de nosotros, ópticos que nos auto-limitamos a despachar la oferta o el producto de turno. Las grandes cadenas, con sus políticas centradas en el precio, no ayudan a mejorar esta imagen final que el cliente-paciente tiene sobre nosotros.

Pero, en general, los ópticos somos muy malos vendedores. Y no me refiero a que no sepamos aconsejar convenientemente a nuestros clientes sobre sus necesidades. Al contrario, me refiero que somos malos vendedores porque no logramos hacer llegar a la gente la gran variedad de soluciones ópticas que hoy día existen en el mercado.

Actualmente podemos hacernos una gafa tan personalizada que su aspecto final dependerá del uso que vayamos a darle. No existen gafas “para todo” y, en este sentido, debemos empezar a descubrir a nuestros pacientes el amplio abanico de opciones disponibles en el mercado.

Hoy me voy a centrar en las gafas para conducir.

Hace tiempo leí un artículo de un compañero, Jesús Alonso, que me pareció muy interesante, pues daba en el clavo sobre el error de la óptica, como vendedores de productos (en plural).

Realizaba un interesante símil con el calzado. Hace escasas dos/tres generaciones, en España las personas comunes tenían unos únicos zapatos que usaban para todo. Luego, el sector del calzado logré imponer la multiposesión por uso (un zapato a diario y otro para los domingos). Más adelante, la existencia de una multiposesión por uso evolucionó hacia un mayor número de zapatos diferentes según el uso utilizado. Y, finalmente, la multiposesión por uso se combinó con la multiposesión por moda. Hoy día, en nuestros zapateros podemos encontrar zapatos de vestir de diversos usos (trabajo, salir con amigos, fiestas…) y varios para un mismo uso (es decir, moda: punta recta o curvada, marrones o negros…). También encontraremos zapatillas de deporte diferentes para correr, para jugar al futbol o para pasear (combinando usos y moda).

La clave del proceso es crear la necesidad de la multiposesión por utilidad antes que por moda. Una vez que la persona tiene asumida la multiposesión de un producto, es más sencillo que decida pasar a más productos aún debido a criterios estéticos (dependientes de la moda).

Centrándonos en el mundo de la óptica, la estrategia actual de las grandes cadenas se equivoca al intentar generar necesidades de multiposesión en base a criterios estéticos. Numerosas ofertas se centran en otorgar un segundo par de gafas por una cantidad ridícula de dinero (equiparable a su inutilidad) o por criterios estéticos (¡así podrás combinarlas!).

Pero el verdadero valor añadido que pueden apreciar, como positivo, nuestros pacientes, es el hecho de otorgarles distintas soluciones para problemas habituales cotidianos.

Anteriormente, cuando los ópticos tenían otra consideración social, se inició el camino de la multiposesión con la dualidad gafa blanca-gafa de sol. Sin duda este es un claro ejemplo de multiposesión por uso.

Hoy día la multiposesión por uso no se reduce a las gafas de sol. Existen gafas y diseños de lentes que nos permiten realizar actividades diarias cómodamente, pues se adaptan a las necesidades del momento. Aunque son muchas las opciones, hoy hablaremos (por fin) de las gafas para conducir.

Muchas personas pensaréis que es una locura tener unas gafas “sólo” para conducir. Bueno, vamos a realizar unos sencillos símiles.

¿Los motoristas utilizan cualquier prenda de vestir para conducir? No
¿Y es una ropa que, al menos, utilizan igual todo el año? Tampoco.
¿Vamos a esquiar con la ropa que usamos habitualmente en la ciudad? No
¿Vamos a la playa con ropa que nos puede valer todo el año? No
¿Al conducir largas distancias tenemos ropa más cómoda que ponernos? Sí.

Lo anterior son simples ejemplos ilustrativos que hacen un poco ridículo nuestro prejuicio sobre unas gafas específicas para conducir. ¡Claro que son necesarias e indicadas! ¿Porqué, entonces, no son utilizadas por todos los conductores? Por una mezcla de desconocimiento y falta de la cultura de la multiposesión en todo lo relacionado con la óptica.

Según las estadísticas del tráfico, un 20% de los accidentes en carretera se producen a causa de problemas visuales. Esto quiere decir que si tienes un abogado listo podrás culpar de una deficiencia visual al contrario en un accidente de tráfico una de cada cinco veces, como mínimo. Y lo anterior significa que tú ganas la indemnización. Así de fácil. Si no ves correctamente el accidente terminará siendo culpa tuya. Los abogados son especialistas en ello.

Por tanto, una correcta revisión optométrica y una graduación actualizada deberían ser requisitos tan obligatorios como pasar periódicamente la ITV.

Ahora bien, el mundo de la óptica puede ofrecer soluciones personalizadas para todas aquellas personas que pasan largos periodos de tiempo conduciendo.

Una de las principales consecuencias de la larga conducción es la fatiga ocular, cuyos síntomas más notorios son el enrojecimiento ocular, el lagrimeo y el dolor de cabeza. Muchas personas ignoran que esta fatiga está provocada, principalmente, por deslumbramientos. Y no me refiero únicamente a las luces de los coches (que también), sino a los molestos reflejos solares que provoca la reflexión de la luz sobre el salpicadero, el capó o el parabrisas.

La mejor manera de reducir estos molestos deslumbramientos es mediante una gafa de sol polarizada. Con ellas no solo vamos eliminar los reflejos y deslumbramientos, sino que mejoraremos el contraste y nuestro rendimiento visual, permitiendo una mejor visión en el cálculo de las distancias y en la diferenciación de los colores.

Para todos aquellos que han probado a conducir con lentes polarizadas la respuesta es 
la misma al comprarse un nuevo par de gafas solares: “Quiero otras polarizadas”.

Numerosos présbitas usuarios de progresivos se quejan de que sus lentes son muy precarias para conducir. Argumentan que el campo de visión es muy limitado, aún con muy buenos lentes progresivos. Y sus quejas son ciertas, pues la conducción exige poseer el control de amplios campos visuales (espejos).

Para ellos existe un lente progresivo específico cuyo diseño fue optimizado para realizar una conducción más confortable. El truco reside en eliminar la zona de cerca, lo que nos proporciona un mayor campo para las distancias intermedias y lejanas. Esta amplitud es evidente para el campo lateral, el gran sacrificado en los progresivos convencionales. Con estos lentes podrás ver perfectamente la carretera y controlar los espejos (notoriamente mejor que con un progresivo estándar), así como divisar los mandos del salpicadero por la parte inferior de la gafa. Y unas áreas de visión mayores, sin reflejos molestos que puedan distraer permiten al conductor mantener toda su atención sobre la carretera.

Ahora bien, si pretendes leer el minúsculo plano de carreteras tendrás que colocarte tus progresivos habituales. Lamentablemente, en esta vida no podemos tener todo.
Essilor es una de las casas más punteras en cuanto a lentes y, en su catálogo, ofrece dos opciones diferentes para este tipo de lente progresiva adaptada para conducir. El Varilux Road Pilot Xperio se trata de una lente que incorpora la protección solar (lente oscura) junto a la propiedad polarizada (eliminación de reflejos), convirtiéndose en la mejor opción para las personas necesitadas de un progresivo que necesitan una mayor calidad visual en la conducción.

Yo los suelo recomendar tanto a los profesionales de la carretera (camioneros, taxistas, chóferes…) así como a personas que suelen conducir bastante a la semana (comerciales, personas con segundas residencias en la playa…).

La otra opción es el Varilux Road Pilot noche, una lente especialmente diseñada para conducir en momentos de escasa iluminación. Su tonalidad ligeramente marrón hace aumentar el contraste y el antirreflejo de alta gama permite una visión limpia y nítida.

Y hablando sobre la conducción nocturna no puedo acabar este artículo sin comentar algo sobre las lentes de filtro amarillo.

Por la noche la conducción siempre es mucho más peligrosa. Las estadísticas nos informan que el 40% de las víctimas mortales al volante se producen de noche. El porcentaje resulta tremendamente elevado teniendo en cuenta la notoria disminución del tráfico en las horas nocturnas del día.

Por la noche la carretera puede jugarnos malas pasadas

Lo anterior se puede explicar en base a varios factores.

Por un lado, nuestros ojos no están preparados para ver con detalle en la oscuridad. Los bastones de nuestras retinas son especialistas en detectar la luz por la noche, pero su nivel de discriminación es realmente pobre, llegando a perderse hasta el 70% de la agudeza visual diurna (proporcionada por los conos). A ello debemos sumar una disminución de la capacidad de discriminar la profundidad, la cual puede llegar a ser siete veces menor que en el día. Los factores anteriores determinan que coloquemos a nuestro visual en un nivel tal de estrés que degenere en fatiga ocular, lo que, a su vez, empeora nuestra visión. Y, como colofón, muchas personas sufren de miopía nocturna, es decir, su capacidad visual se encuentra más mermada de lo habitual en situaciones de escasa iluminación.

Por otro lado, los factores externos también juegan en nuestra contra. Carreteras insuficientemente iluminadas, deslumbramientos constantes de los coches que circulan en sentido contrario, reflejos que nos hacen distraernos, monotonía, sueño…
Sea la persona usuaria de gafas con corrección visual o no, si se conduce frecuentemente por la noche, el óptico optometristas debería ofrecer a este tipo de pacientes la lente específica para ello, es decir, una lente con filtro amarillo.

Las lentes con filtro amarillo eliminan la luz azul, violeta y verde (en parte) lo que tiene la consecuencia directa de mejorar notablemente el contraste de nuestra visión. Combinado con un antirreflejo de calidad superior, la sensación subjetiva al usarlos es la de “hacerse de día”.

De nuevo, la mejor prueba del buen funcionamiento de estos lentes es el hecho de que los pacientes que los han usado vuelven y repiten la compra por la satisfacción que le otorga el producto.

Y un lente específico para conductores, que acaba de salir al mercado este año, es el Zeiss Drivesafe. Puesto que este producto merece una atención más pormenorizada os emplazo al próximo mes.

Por tanto, como conclusión final, indicar que se puede conducir perfectamente con traje y corbata (pensemos en progresivos), pero que en ciertas épocas del año resulta más cómodo subirse al coche con unos sencillos pantalones cortos de algodón (lentes específicas para conducir).

Seguro que muchos lectores están pensando ahora mismo en el precio. Existe una mala fama sobre lo caros que son los productos de óptica. Bueno, repase mentalmente su zapatero y calcule, por encima, el dinero que tiene atesorado en los distintos pares de zapatos. Tanto en los que usa habitualmente, como en los que ya no se pone porque le hacen daño, o en los que sólo tiene para eventos. También cuente el que se compró para su boda y no volvió a usar. Estoy seguro que el dinero que emplee en una gafa de este tipo será mucho menor y bastante más productivo. Piense que tan solo es una cuestión cultural.


2 comentarios:

  1. He llegado aquí buscando comparativa entre lentes para conducir de Varilux y Zeiss.
    Gracias por la información, aunque echo de menos la citada comparativa de calidad de ambas. Ahora también Hoya dispone de lentes para conducir como son las Enroute

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Santos.
      Ahora mismo los productos más actuales en cuanto a lentes específicas para conducir, en cuanto a mejores prestaciones, son: Drivesafe de Zeiss y Enroute de Hoya.
      Saludos

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...