domingo, 28 de febrero de 2016

Todo el mundo conoce el yacimiento de Tiermes


Aunque no os gusten mucho las ruinas, seguro que habéis hoy hablar de Pompeya, el gran yacimiento conservado gracias a la explosión del Vesubio. En España, también conoceréis la existencia de unas ruinas muy famosas en Soria, las de la ciudad de Numancia. Incluso puede que también conozcáis las ruinas de Uxama, en la misma provincia, por estar junto a la monumental ciudad de Burgo de Osma.

Ahora bien, muy pocos habréis oído hablar de las ruinas de Tiermes. Es el yacimiento arqueológico más desconocido de los tres que posee Soria. Tal vez, por encontrarse algo alejado de las grandes poblaciones actuales. Y ello es una pena, pues su visita merece mucho la pena. Máxime cuando los arqueólogos la llegaron a denominar “La Pompeya española” o “La Petra de Occidente”.

¿Queréis que os la presente?


¿Qué es Tiermes?

La ciudad de Termes (Tiermes es su denominación medieval) fue un oppidum celtibérico (de los arévacos, concretamente) y luego un municipium romano. Aliada con Numancia en su lucha contra el invasor romano, no fue sometida hasta el año 98 a. C., en que el
cónsul Tito Didio, tras su victoria, obligó a bajar a la población de la
ciudad al llano, abandonando la acrópolis que coronaba el cerro, e
impidiendo a sus habitantes amurallar el nuevo lugar (Numancia cayó en
el 133 a.C.). Fue la última ciudad arévaca del Alto Duero en someterse al poder romano.

Por tanto, en este yacimiento vamos a descubrir tanto la parte celtibérica como la posterior romana, así como la evolución del poblamiento en la zona entre una fase y otra, es decir, el proceso de romanización.

¿Cómo llegar?

Desde Madrid, hay que circular por la N-I, de Madrid a Irún por Burgos hasta el km.105. A partir de este punto hay que desviarse por la N-110, vía Riaza hasta Ayllón, desde la que parte una carretera local que conduce por Liceras hasta Montejo de Tiermes y el yacimiento.

En este enlace podéis consultar la ruta a seguir (aquí).

¿Cuáles son sus horarios?

Horario

•    Invierno (1 octubre – 31 marzo):
o    De martes a sábado: 10:00 – 14:00 y 16:00 – 18:00
o    Domingos y festivos: 10:00 – 14:00
o    Cerrado: lunes

•    Verano (1 abril – 30 septiembre):
o    De martes a sábado: 10:00 – 14:00 y 16:00 – 20:00
o    Domingos y festivos: 10:00 – 14:00
o    Cerrado: lunes

¿Qué se puede ver?

Antes de llegar a las ruinas de la ciudad os aconsejo realizar una pequeña parada en el Museo y Centro de Interpretación. Es un pequeño espacio donde os mostrarán la importancia de esta ciudad en un video explicativo y a través de una escueta exposición de piezas.

No esperéis grandes y famosas piezas (esas están en Numancia), aunque la muestra expone un compendio de lo que se encontró en la ciudad Celtibérica y, luego, romana. Una aproximación a cómo vivían aquellas gentes.

Tras esta necesaria parada para contextualizar las ruinas, podemos acercarnos a ellas cogiendo otra vez el coche. El punto de partida para visitar las ruinas se encuentra en un lugar inconfundible, junto a la Ermita románica de Santa María. En ella destaca la típica galería porticada (siglo XII) con sus capiteles ricamente decorados con motivos iconográficos. Su presencia es la evidencia más palpable del poblamiento medieval de las ruinas, tras el casi abandono sufrido durante los años de frontera entre cristianos y musulmanes (siglos VIII-XI).

Ermita de Santa María que se sitúa en el inicio visita ruinas de Tiermes.


El recorrido, según nos entretengamos leyendo los carteles explicativos, durará entre 1,5 y 3 horas. Al estar en un lugar abierto os recomiendo llevar gorra o sombrero y abundante agua, pues el sol puede resultar bastante molesto según la época del año en la que visitéis las ruinas.

Existen, junto a la ermita, doce puntos de interés en el yacimiento. El recorrido comienza por la Puerta del Sol, un corredor labrado en la roca de arenisca. En ella vamos a certificar dos características propias de este yacimiento: el gran uso de la técnica constructiva rupestre para construir la ciudad, algo realmente original, y el deterioro sufrido por su uso como cantera para los pueblos vecinos, lo que conlleva que apenas nos queden los cimientos de las casas y calles o las dependencias subterráneas.

En este lugar vamos a poder observar también lo que queda del lienzo de la muralla, la cual recorría los tres lados de la urbe más accesibles. Técnicamente se ejecutó con sillares en ambas caras, unidos sin argamasa, y un espacio interior relleno con diferentes materiales de desecho. En algunos casos, estos sillares se sujetaron con grapas.

La puerta anterior daba acceso lateral a la ciudad y al área del Graderío rupestre, nuestra siguiente parada. Este graderío escalonado en la roca formó parte de un edificio destinado a reuniones públicas, tanto lúdicas como religiosas (aunque aún se discute su verdadera función y origen).

Desde aquí pasamos al Conjunto rupestre sur, un barrio donde destaca su arquitectura rupestre. Las dos viviendas que podemos contemplar fueron excavadas en la roca y, hoy día, son visibles diferentes estancias. Sin duda son el mejor ejemplo de la combinación de la arquitectura local con los métodos romanos. Encima de las casas rupestres observaremos un gran bloque de piedra. Se trata de una esquina del gran edificio romano que una vez fueron las Termas del sur.

Conjunto rupestre sur de las ruinas arqueológicas de Tiermes.


Si seguimos caminando nos encontraremos con la denominada Casa de las hornacinas, llamada así por poseer cuatro alacenas en una de sus paredes laterales. Más adelante encontraremos otra vivienda rupestre, denominada popularmente como Casa de Pedro, cuya particularidad es poseer una escalera central dividiendo en dos las habitaciones.

Al final de este barrio se encuentra una de las edificaciones más importantes de la ciudad, el Acueducto, que surtía de agua a la ciudad desde el nacimiento del río Pedro. Si no sois claustrofóbicos os recomiendo adentraros en él, pues está excavado en la roca. Eso sí, provistos de una linterna, pues algunos tramos son subterráneos.

Junto a uno de sus ramales, el que perforando la roca se dirigía hacia las termas, se sitúan dos casas rupestres, una de ellas una auténtica mansión de casi 2.000 m2. Lo más importante de esta Casa del acueducto, es la conservación de parte de sus pinturas murales, con animales, plantas y motivos geométricos como principales elementos decorativos.

El punto más alejado del yacimiento lo constituye la Puerta del oeste,  similar en tipología a la primera puerta descrita pero con mayor pendiente que la anterior. Ello, junto al gran escalón inferior, hacía imposible el tráfico rodado por ella. Seguramente fue un acceso reutilizado del asentamiento prerromano, conservado porque comunicaba las tres terrazas del cerro donde se asienta la ciudad.

Nuestra siguiente parada es la Acrópolis, un nombre demasiado rimbombante para un edificio interpretado como templo de forma muy alegre. En realidad ignoramos con certeza que uso pudo tener esta construcción que domina la parte más alta del cerro.

En mi opinión, la zona más sorprendente de la visita es la del Foro imperial. Parte central de toda ciudad romana, la particularidad más sobresaliente de este foro es la solución adoptada para nivelar la fuerte pendiente que tenía el lugar. La zona sureste fue configurada como una galería comercial cubierta, donde se disponían ordenadamente las diversas tiendas (tabernae). Desde aquí, mediante una escalera, se conectaba con la parte superior del foro. Esta plaza monumental  se configuró como un pórtico columnado donde desarrollar las actividades a cubierto. Además de poseer los templos, la curia o el juzgado, también se utilizó como eventual mercado.

Ruinas de Tiermes: zona del foro.


Tras visitar el foro a través de unas pasarelas metálicas elevadas, donde los carteles explicativos nos mostrarán donde se situaban los edificios o las calzadas que confluían en el lugar, volveremos al comienzo de nuestra visita, la ermita románica.

La sensación que deja este yacimiento es doble. Por un lado, sólo los verdaderamente apasionados por la historia apreciarán su importancia, representada en la magnífica mezcolanza de técnicas constructivas indígenas y romanas.

No es un yacimiento con grandes edificios reconstruidos, ni conseguiremos bonitas fotos que llevarnos a casa. Al contrario, nos muestra la verdadera esencia del trabajo arqueológico. Un trabajo pocas veces valorado y de suma importancia para conocer el modo de vida de nuestros antepasados. Algo que aún hoy está muy presente en Tiermes.

Si deseáis tener más información sobre este yacimiento os recomiendo la siguiente página monográfica del lugar (aquí). Encontraréis información y un plano para planificar vuestra visita adecuadamente.

¿Os animáis a visitar este yacimiento?

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